Con M de

Con M de

Marzo con m de mujer. Fuerte, libre y feliz.

Marzo con m de magia. Esa que se esconde en cada sonrisa y nos llena de vida.

Marzo con m de mar. En el que vives para siempre.

Marzo con m de memoria.Una memoria que me lleva 365 atrás. 

Hace justo un año el silencio invadió las calles y el miedo, mi alma. El hashtag #yomequedoencasa inundó las redes y la oscuridad se convirtió en protagonista. Empecé a echar de menos, a comprender qué significaba libertad y a conocerme a mí misma. 

Quién me iba a decir a mí que me aficionaría a cocinar, que leería más de ocho libros en dos meses o que el deporte se convertiría en mi salvavidas. Quién me iba a decir a mí que yo, fan de los domingos de sofá y manta, desearía salir a la calle a correr. 

La vida es impredecible, frágil y caprichosa. La vida no avisa, y de un día para el otro puede dar un giro de 180º. Y ahora soy más consciente que nunca. Por eso he aprendido a valorar las pequeñas cosas. Los abrazos de mi madre, la comida de mi abuela, los besos en la frente, la sonrisa de mi prima. Cada gesto es un regalo, cada mirada de complicidad es magia y cada palabra una luz. 

Y hoy, en el metro, a las ocho de la mañana (hora punta), con la libreta y mi lápiz, miro a mi alrededor y no puedo evitar sonreír. Hay ruido, hay papás que llevan a sus hijas al colegio con cara de sueño, pero felices; adolescentes de camino al instituto repasando para el examen que probablemente tengan hoy; señoras con un maletín en una mano y el móvil en la otra esperando llegar al trabajo; incluso parejas de señores mayores que van quién sabe dónde. 

Cada persona enfrascada en su vida, una vida que se pausó hace un año, pero a la que le han vuelto a dar al play. Porque sí, la pandemia nos ha robado muchas cosas, pero hay algo que siempre permanecerá en el ser humano: la esperanza. Porque cada persona es un mundo, cada vida, una historia y cada momento, un capítulo de un libro que todavía no está escrito, pero al que se le añaden páginas conforme pasan los días. 

Ojalá el año que viene el virus sea solo un recuerdo borroso incapaz de protagonizar una línea en un texto. Ojalá sigamos siendo felices a pesar de las circunstancias y apreciemos en cada detalle qué maravillosa es la vida.

Cuestión de resiliencia. 

Esta entrada tiene un comentario

  1. Cristino Leiva

    Ojalá que así sea, ojalá nos devuelvan la libertad al completo y que todo vuelva a ser como antes, aunque tengo mis dudas, pero también esperanza. Quiero volver a viajar sin tantas restricciones, visitar museos, ir a conciertos y bailar, sobre todo bailar en nuestras ferias, festivales veraniegos y discotecas llenas de gente con ganas de vivir y pasarlo bien. Resiliencia. Un besote guapa. 😘

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