El tiempo I

El tiempo I

Vuelvo a mirar el reloj. Todavía las cinco menos diez. ¿Por qué no se mueven esas dichosas manecillas? Quiero irme ya a casa. Ella sigue hablando, pero noto como mis ojos se van cerrando. 

– ¿Qué es el tiempo? – escucho de fondo. “El tiempo es eso que no pasa cuando algo nos aburre” pienso, pero no digo. 

– El tiempo es subjetivo, no se puede definir- dice Carlos.

– El tiempo lo inventaron las personas que querían tener todo bajo control, y a veces no necesitamos ser tan precisos- responde Nico. 

Quizás tenga un poco de razón. ¿Para qué necesitamos tantas unidades para medir el tiempo? Nadie dice: “el avión sale a las tres y treinta minutos y doce segundos” o cuando nos preguntan a que hora llegaremos a casa no respondemos: “no sé, sobre las once y quince minutos y cuarenta y ocho segundos”. 

– No estoy de acuerdo. Un segundo puede marcar la diferencia entre un primer puesto y un segundo puesto en una carrera de los Juegos Olímpicos. Gracias o por culpa de los segundos puedes conseguir oro o plata- Helena se añade a la discusión, me mira y guiña el ojo. Visto así…

Abro un poco más los ojos y me incorporo en la silla. Nadie le replica. Y ante el silencio, mi cabeza vuelve a volar. El tiempo no tiene que ver con lo que ellos están diciendo. El tiempo es mucho más que segundos, minutos, horas e incluso días, meses o años. El tiempo es amigo y enemigo a la vez. Amigo para aquellos capaces de disfrutarlo y enemigo para aquellos que cuando se dan cuenta de su valor, es demasiado tarde. 

El tiempo es un huracán que se lleva consigo personas demasiado pronto y momentos demasiado rápido. El tiempo no se sienta a esperar ni a esperarte, el tiempo no mira por los demás. El tiempo solo vive, solo pasa. 

Ojalá pudiese escapar del tiempo. Ojalá se pudiese parar cuando mi abuela me cuenta historias. Ojalá esos “por favor, cinco minutos más” fuesen eternos. Ojalá ese beso en la mejilla permanezca en mí para siempre, a pesar del tiempo. Ojalá, en ocasiones, el tiempo no existiese. ¿Pero qué estoy diciendo? Eso nunca será así, porque el tiempo lo es todo aunque a veces no seamos conscientes de su valor.

– Recoged, mañana seguimos.

¿Ya son las cinco? Al final, el tiempo, como todo, ha acabado pasando. Y, como siempre, no he participado en la discusión de clase. Tengo que empezar a perder la vergüenza. Quizás mañana, quizás en dos meses, quizás el año que viene. No lo sé. El tiempo lo dirá.

Deja una respuesta