Abril

Abril

¿En qué momento hemos llegado a finales de abril? ¿En qué momento la sábana y una mantita fina han sustituido al edredón? ¿En qué momento las flores han vuelto a ser protagonistas?

Me encanta el olor de las flores en abril (y en cualquier estación del año). También me encantan sus colores y la alegría que desprenden en cada pétalo. Son las flores las que me recuerdan que después de un invierno malo y frío -quizás este año más que los otros- puede venir una bonita primavera. 

Durante este mes, las margaritas, los lirios o las amapolas empiezan a florecer, igual que cada año. Y la verdad, todas las flores son preciosas. Pero para mí siempre habrá unas que resalten más que el resto: las de mi abuelo. 

A mi abuelo siempre le han encantado las flores. Da igual el color, el tamaño o el olor. Las cuida, les habla, las riega, les pone música, les canta, las observa, las escucha y las ve crecer. 

Aunque no sé quién cuida más a quién. 

Tengo mucha suerte. No todo el mundo puede disfrutar de las flores de su abuelo. Y yo hoy puedo hacerlo un año más. Son detalles que me alegran y me demuestran que la felicidad está en cada mirada, en cada gota de agua, en cada nota musical. 

Es una pena que a mí nunca se me hayan dado bien las flores. No sé qué hacer con ellas. No tengo el don de mi abuelo. Ojalá algún día pueda aprender de él el arte de la jardinería y el amor que siente cada vez que coge la regadera. Qué suerte tienen esas flores. Aunque más afortunada soy yo.

Las flores nos regalan vida, alegría y luz. Y a mí las de mi abuelo me recuerdan que él está aquí, mimándolas y queriéndolas (como a mí). Ver que sus pétalos desprenden brillo hace que mi corazón se llene de ilusión.

Todavía quedan muchos abriles para ver crecer las flores, yayo.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Tita Aya

    Si te sirve de consuelo yo tampoco he heredado ese don, ja, ja, ja…Tu escrito está lleno de «detalles» preciosos. Gracias Luna.

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